José Ramón León (SI) denuncia que el alcalde de Icod “aprueba una propuesta para la recuperación de la playa de San Marcos desoyendo la opinión mayoritaria del municipio”

Icod de los Vinos

El concejal portavoz de Somos Icodenses (SI) en el Ayuntamiento de Icod de los Vinos, José Ramón León, señala en un comunicado de prensa que en el Pleno municipal del pasado martes día 5 “se produjo un insólito hecho de violación de los mínimos principios democráticos, en el que el alcalde de la ciudad, apoyándose en su mayoría de 12 concejales, dio el visto bueno a su proyecto de construcción de escolleras en la Playa de San Marcos, en contra de la opinión mayoritaria de los ciudadanos del municipio expresada en consulta popular, y del dictamen del Consejo Municipal de Recuperación de la Playa, celebrado el día anterior, que rechazó su propuesta y aprobó una alternativa presentada por un grupo de consejeros”.

Explica León que “en los presupuestos generales del estado de 2017, Nueva Canarias, a instancias de Somos Icodenses, obtuvo dos millones de euros (y otro millón en 2018) para obras de recuperación de arena en la Playa de San Marcos, que llevaba perdiéndose desde hacía años. El proyecto fue asignado a la Viceconsejería de Turismo del Gobierno de Canarias, que prometió redactarlo dando conocimiento puntual del mismo al Ayuntamiento de Icod, a través del Consejo Municipal de Recuperación de la Playa de San Marcos, órgano mixto con representantes corporativos y ciudadanos. La promesa fue incumplida ya que el  proyecto fue redactado a espaldas del Ayuntamiento de Icod, pero sí con el conocimiento y el impulso del actual alcalde, desde su puesto de director General de Patrimonio del Gobierno de Canarias”.

Así, subraya que “el anterior alcalde, quien suscribe, se vio obligado a realizar en febrero de 2019 un viaje a Madrid, a la sede de la Dirección General de Sostenibilidad de la Costa, para conocer el proyecto, donde con gran sorpresa se comprobó que contenía dos grandes escolleras de piedra de más de nueve mil toneladas, que inmediatamente fueron rechazadas por el equipo de gobierno de entonces, que aprobó, en el Pleno de marzo de 2019, la realización de una campaña de participación ciudadana e información pública a los vecinos para recabar su parecer sobre el proyecto. En cumplimiento de aquel acuerdo, el actual equipo de gobierno ha llevado a cabo la campaña de participación, en reuniones públicas donde el rechazo de los vecinos siempre fue unánime y contundente contra el proyecto, lo que se reflejó en la consulta ciudadana, que a pesar de los preciosos y engañosos videos (como los de ahora)  y las costosas campañas de propaganda televisiva (como las de ahora) del alcalde Francis González, de cuyo coste no ha dado cuenta por cierto, arrojó el apabullante resultado de mil doscientas cuarenta y seis alegaciones en contra (98,5%), once a favor (0,87%), y ocho sin posicionamiento (0,63%)”.  

“Pero más allá de este rechazo, sin parangón en cualquier otra consulta, apunta asimismo José Ramón León que lo que ha quedado patente a lo largo de la campaña, es que toda la ciudadanía icodense ha asumido e interiorizado la idea de que en la playa de San Marcos no se puede permitir la realización de ninguna otra obra invasiva más; por el contrario, hay un convencimiento de que lo que hay que hacer es retirar las que se hicieron en su momento, que han demostrado ser la causa de la perdida de arena, y todas ellas avaladas por cierto con proyectos técnicos, igual que la brutal actuación que ahora se pretende. Ante el apabullante rechazo de su proyecto, Coalición Canaria, o el alcalde, presentaron ellos mismos una alegación para disimular sus escolleras proponiendo la descabellada idea de hacer desaparecer la carretera que va desde la escaleras de bajada a la playa hasta el muelle, para lo cual se tendrá que derribar la antigua muralla, destruyendo de paso el último vestigio histórico de San Marcos, y construir encima una vía en volado para esconder la escollera debajo. En cuanto al dique del Oeste, debajo de los acantilados, pretenden “mimetizarlo”, dicen, en los callaos, obra absurda, o una estrategia para conservar la escollera original, porque los callaos no necesitan piedras encima, ya ellos mismos amortiguan el oleaje”.

Destaca el concejal de Somos Icodenses que “esta alegación de CC es la que se acepta por el ingeniero redactor del proyecto (no es difícil imaginar por qué) ignorando las alegaciones del 98,5% de los ciudadanos, que como bien refleja una de ellas, que obtuvo el  apoyo de 1.281  firmas, habla de la necesidad de preservar y recuperar la cala de San Marcos manteniendo su estado natural evitando por encima de todo acciones invasivas o agresivas […] que causen cualquier impacto visual o medioambiental, planteamiento que es compartido de manera prácticamente unánime por toda la ciudadanía icodense”.

Continúa manifestando León que “al margen de la tremenda manipulación del proceso de consulta, que se presenta como un mérito, suponemos que sin explicar bien el resultado del mismo, ante la Dirección General de Infraestructura Turística del Gobierno de Canarias; al margen de la gravedad que supone promover una  consulta popular e ignorar de manera tan grotesca su resultado, lo que es un atentado de difícil calificación contra los principios básicos y morales de un sistema mínimamente democrático; al margen de lo que supone el desprecio a la votación de un Consejo creado expresamente al respecto, al que sus miembros han dado de manera desinteresada centenares de horas de su tiempo en pro de la Playa de San Marcos, y a los que se ha ninguneado, vaciando de golpe de todo contenido y funciones al Consejo; al margen de la gravedad de todo ello, lo realmente grave son las pretensiones del alcalde con esta obra faraónica, que ante el más mínimo análisis desde todo punto de vista, es un auténtico despropósito».

«Se basa Francis González -dice Léon- en una premisa en nuestra opinión falsa desde el conocimiento de San Marcos, que señala que son las reflexiones en la muralla la causa de la desaparición de la arena de la playa, y para evitarlas se interpone una montaña de piedras. La muralla fue construida en 1888 y ha sido, junto a los restos del Muelle Grande, el origen del crecimiento de minúscula playa del siglo XIX. De siempre, está muralla ha estado produciendo espectaculares reflexiones del oleaje en las marejadas, muchísimo mayores que ahora, porque ahora el varadero atenúa el oleaje, y a pesar de ello la playa se ha mantenido estable durante un siglo, hasta las obras del muelle de los años ochenta del pasado siglo. Y esta no es sólo una opinión personal, sino una verdad certificada por la realidad histórica, que además respaldada técnicamente por un informe del 21 de febrero de 2017 de la Dirección General de Costas, conocido desde entonces por el alcalde, que rechaza la idea original de construir escolleras porque dice que estando de acuerdo con el carácter reflejante que siempre ha tenido el extremo norte/este de la playa, no estamos de acuerdo en que estas reflexiones sean la causa principal de la pérdida de arena, por cuanto ese elemento reflejante siempre ha existido y sin embargo antes de 1984 parece que la playa no presentó pérdidas de arena. Por qué, nos preguntamos, se sigue insistiendo tanto en tapar con mastodónticas escolleras, o peor, derruir, una muralla histórica, cuando hay evidencia centenaria y criterios técnicos que dicen que no es la causa de la pérdida de arena. Si encima la Dirección General de Costas, que sigue siendo responsable de la aprobación del proyecto y de cuyo presupuesto salen los fondos económicos, dice que no está de acuerdo… ¿Va a aprobar el proyecto?”. 

Al respecto, añade el edil de Somos Icodenses, “se vanagloria el alcalde de que un informe de Costas muy reciente, de 25 de febrero de 2020, no dice nada en contra del proyecto, cuando este informe da un tirón, o mejor dicho ocho tirones de oreja en toda regla, al proyecto inicial, porque habla de la inexistencia de una larga lista de informes y prescripciones obligatorias bastante serias que nos vemos obligados a simplificar. Habla, por ejemplo, del incumplimiento de aportar informe relativo a la extracción de arena, protección de algas y especies amenazadas existentes en la zona, planes de trabajo, vigilancia ambiental y de calidad de las aguas, informes de otros organismo, etcétera. En total ocho recriminaciones o incumplimientos, como mínimo, y termina reclamando  Costas el informe de compatibilidad del proyecto con la Estrategia Marina de la Demarcación Canaria, que es preceptivo y sin el cual no puede emitir informe alguno sobre el proyecto. Es decir, tiene razón el alcalde: Costas no ha dicho nada en contra del proyecto porque, seguramente, a la vista de tantos incumplimientos ni lo han abierto. Y también se vanagloria el alcalde de la buena acogida del director de Infraestructuras Turísticas del Gobierno de Canarias sobre el proyecto porque está sustentado sobre una consulta popular (sic). Seguramente a este hombre no se le ha dicho toda la verdad, porque no creo que esté de acuerdo con un proyecto sustentado en una consulta popular donde no se ha hecho caso al 98,5% de los consultados”.

Apunta también León que “en una carta del 27 de abril dice el director General algunas cosas muy interesantes, que transcribimos literalmente: El proyecto técnico inicial elaborado por dicha la empresa pública [se refiere a Gesplan] no ha obtenido aún la autorización favorable de la Administración de estado, y en la última reunión celebrada en la sede de este Centro Directivo con fecha febrero del corriente año 2020, se mostraron unos planos encargados directamente por esa corporación que respondían a una demanda vecinal y que alteraban sustancialmente la propuesta técnica inicial. Entendemos que habla de los planos de la escollera escondida debajo de la carretera, que se han sacado el alcalde de la manga para sorpresa de todos, incluido el director General responsable del proyecto, que no sabía nada, y al que le dicen que ¡surgen de una demanda vecinal!. Sin comentarios. Por cierto, este director General recomienda de forma reiterada obtener un consenso sobre el contenido del proyecto, y en la misma carta más adelante dice que hay que aunar esfuerzos en la redacción de un documento técnico viable y la necesidad de actuar a la mayor brevedad para evitar la posible pérdida de los créditos aportados por el estado para la financiación de esta obra. Si algo no tienen este proyecto es consenso con nadie, especialmente con los ciudadanos de Icod, y desde luego actuar a la mayor brevedad con este complicado proyecto que se quiere imponer, será imposible”.

Ante esta situación, desde Somos Icodenses se hacen las siguientes preguntas:

¿Se puede creer que un proyecto tan complicado como el nuevo que plantea y ha dado visto bueno el alcalde pueda sacarse a la mayor brevedad?

¿Cuándo costarán estas obra en conjunto? Desde luego mucho más que los dos o tres millones existentes de momento.

¿Cuánto costará derruir la muralla, construir un paredón de 10 metros detrás, a los pies de los edificios que les sirva de sustentación, construir una carretera volada encima que soporte tráfico pesado, y meter una escollera de miles de metros cúbicos de piedra debajo?

¿De donde se va a financiar esto en esta época post-Covid-19?

¿Dará Costas autorización?

¿Cuántas dificultades técnicas tiene la obra de la carretera?

¿Qué pasará con los altísimos edificios anexos durante las obras?

¿Cuánto duraran los trabajos?

¿Cuáles serán las dificultades operativas de movimiento de personas y vehículos?

¿Qué pasará con la actividad en el varadero?

¿Tendrá los resultados que sus promotores dicen, de evitar la pérdida de arena? Lo dudamos.

¿Qué riesgos estamos corriendo de que no funcione?

¿Y si no funciona, no supondrá la pérdida definitiva de la Playa?

Concluye el comunicado señalando que “surgen estas y muchas otras preguntas de las que hablaremos estos días. Pero en todo caso, cabe decir que para evitar todos estos evidentes riesgos, los vocales en representación de los partidos de la oposición en el Ayuntamiento de Icod presentaron al último Consejo de la Playa una propuesta, que llevamos defendiendo desde el principio, de dividir el proyecto en tres fases, en el que las dos primeras se refirieran a las obras en tierra y a la aportación de arena a la playa, que se pueden ejecutar con relativa prontitud porque para ellas sí hay dinero, y la tercera será la realización de un estudio en profundidad con un modelo a escala, que es la forma más segura de obtener resultados suficientemente fiables, para estudiar el problema del muelle, sus efectos y su posible retranqueo, y solucionar sin urgencias y de manera definitiva el problema de la Playa, pero teniendo arena y un entorno decente pronto. Creemos que es la solución de todas las incógnitas planteadas y así evitar el peligro de perder unos fondos que tanto nos costó conseguir. Si no se hace la responsabilidad será de otros”.